No Me Hagas Daño

Canalla, nocturna, urbana y divertida.

Teníamos que reincidir en el vandalismo y en el ensañamiento de algunos con las papeleras de la ciudad.

Para llegar y ser efectivos, nos propusimos darles vida a las papeleras, dotarlas de carácter y hacerlas, de alguna forma, humanas.

Como dicen que los ojos son el espejo del alma y queríamos que las papeleas tuvieran alma, pues les grafiteamos unos ojitos tristes a más de 500 papeleras, repartidas por toda la ciudad, añadiéndoles, además, el lema ‘No me hagas daño’ que incidía en el mensaje.

Varios medios se hicieron eco de las pintadas, pero sobre todo caló en la ciudad que, con el tiempo, ha acogido como suyas a las ‘papeleras tristes’ haciéndolas parte de su imaginario.