Carta Anónima

Chocante, intrusa, descarada, conmovedora y, por supuesto, arengadora.

Hicimos llegar a decenas de negocios locales una carta en la que anunciábamos la llegada de un grupo llamado CSL que iba a intentar cambiar los malos hábitos que sobre la limpieza tenía la vecindad.

La primera acción marcaría el leitmotiv de toda la campaña y tendría que ser, de por sí, noticiable.

La carta guardaría un aspecto casero intencionado, rozando lo cutre, para que no tuviera ni un atisbo de acción publicitaria, con el gran inconveniente del secretismo que nos obligaba a que la acción fuera subversiva y, por ende, nocturna.

Teníamos que engachar y que el público quisiera saber más de este grupo alborotador, CSL, que venía cargadísimo de buenas intenciones.

La carta cumplió su objetivo. Fueron varios los medios locales que se hicieron eco de la aparición de una carta firmada por CSL en muchos comercios de la ciudad. Además, las redes sociales comentaban la acción y era tema de conversación en los desayunos de algunas cafeterías.